Eva Pérez Jaén

 

Nací en Barcelona el otoño de 1974.

Sentí la llamada de la sanación durante un largo viaje que hice por el mundo donde se despertó en mi la necesidad de tener herramientas para poder sanar, curar, acompañar,…donde quiera que me encontrara.

Entro al mundo de las terapias con las Flores de Bach, pues se me presentan en un sueño que yo vivo como revelador.

Siendo la terapia floral un mundo que me apasiona, continuo con la necesidad de que las herramientas de sanación estén conmigo vaya donde vaya, que las lleve puesta. Y aparece el shiatsu, sin buscarlo, y me dice que es con mis manos con las que voy a recorrer este viaje de amor y sanación tan bello, íntimo y profundo, hace ya más de 12 años.

Me formo en la escuela de shiatsu zen,  y aprendo algo del shiatsu movimiento y la técnica del shiatsu Namikoshi. Trabajo en diferentes centros de Barcelona y alrededores como MAAT Espai,  la Cova de Sal de Sant Cugat, La Lluna en un Cabàs… ofreciendo terapias, shiatsu para embarazadas y talleres de shiatsu para bebés.

Este tiempo que llevo caminando el arte de tocar, me ha llevado a un aprendizaje más allá del palpar, reconocer, estimular, calmar,…  llegando a una comprensión e interiorización sobre el tocar desde la conciencia, des del respeto, la compasión, la humildad, la aceptación y el cariño. El tocar des de un estado de Amor eleva el shiatsu a un viaje de bienestar, placer y comprensión para el cuerpo y el alma.

Siento un agradecimiento profundo por todo lo tocado, caminado y aprendido que me llena el alma y el corazón.

Manos de Santa TdL

Carmen Tena

 

Nací en Barcelona en 1971 en pleno auge del movimiento hippie en España, hija de emigrantes que llegaron a Cataluña para conseguir una vida mejor. Esa fue la energía que envolvió mi llegada a este planeta.  Una preciosa niña, amorosa, cantarina y alegre a la que tuvieron que  acompañar para que pudiera integrarse en el sistema escolar y social,  al dejar atrás mi infancia, de la manera que la conciencia de ese  momento les permitió a la familia.

 

Empezamos con terapia con una  psicóloga a los 10 años por falta de interés en la escuela, algo más mayor continuamos con un poco de mano dura como medida correctiva en la adolescencia. Como muchos, canalizaba mi pasión y alegría en las pistas de baile de las salas de fiesta de la ciudad condal hasta que
en 1992 un accidente de tráfico de los que pocas veces dan segundas oportunidades me paró. En mi vida los episodios de nacimiento y muerte  han marcado significativos momentos de salto conciencial. Ese accidente me hizo conocer las esencias florales del dr. Bach. Ellas han sido desde entonces y hasta ahora mis compañeras en este viaje hacia el despertar. Estos años de aprendizaje con ellas, de autoproceso y de acompañamiento a los demás, han cambiado mi percepción de lo que soy, de lo que somos.

 

El nacimiento de mis hijos mellizos, hace ahora 16 años, fue otro de los momentos de apertura de corazón y conciencia que me ayudó a revisar desde donde me estaba vinculando a la vida y con mis relaciones. He tenido muchos maestros humanos, hombres y mujeres. Jesus de Nazaret, Edward Bach, Buda, Thich
Nhat Hanh, Madre Maria, Kuan yin, Maria Magdalena son algunos de los que se pueden conocer. todos ellos apuntan a la divinidad como nuestra verdadera naturaleza. Y nuestra alineación con nuestra esencia en el momento presente desde el corazón como la manera de poder trascender los velos del sufrimiento en los que estamos inmersos en esta rueda de existencia. Mi vida la dedico a conseguir este fin. Llevo 20 años acompañando a los demás, 4 de los cuales desde el 2011 hasta el 2015  pude dar soporte terapéutico con las esencias florales a mujeres que se hallan en prisión en el centro penitenciario de Wad Ras en
Barcelona, centrándome durante los tres primeros años en el departamento de madres. También me formé como terapeuta manual, porque sentía el impulso de utilizar mis manos y ellas son otra de las puertas a través de las cuales canalizo el amor hacia mis semejantes.

 

Estudié las bases de descodificación biológica en la recta final de la vida de mi padre para encontrar el sentido biológico de su enfermedad e intentar disolver la creencia que le había llevado a enfermar. Él murió pero mi conciencia quedó más iluminada con su tránsito. Desde el
2012 participo en círculos de mujeres y desde febrero del 2017 soy hija de la arboleda de Gaia, sororidad (hermandad de mujeres) comprometida con el despertar femenino planetario. Discípula de la escuela de Mindfulness en la tradición del maestro Thich Nhat Hanh, he
realizado la formación de Escuelas Despiertas en el ICE de la UB, un proyecto para integrar la práctica de la plena consciencia en las
comunidades de educación.  Estoy dispuesta a regar las semillas de la presencia y el amor bondadoso en mi vida y en la de todas para que
podamos juntas dar el salto hacia la nueva humanidad. La Ilhumanidad, una raza de seres dispuestas a cultivar en cada momento de su
existencia la Paz y el Amor para su beneficio y el de todos los seres.

Cura Santa.

Amación a cuatro manos con aceite de Santa María. Cura Santa es la integración de diferentes técnicas de sanación ancestrales y contemporáneas unificadas por la energía del amor. Acompañados por el aceite de Santa María y realizado a cuatro manos, es una amación de cuerpo y alma.

 

Las propiedades reconocidas del aceite de Santa María son innumerables; actúa sobre nuestro cuerpo fisico aliviándolo con su cualidad relajante, antiinflamatoria, calmante; y a otros niveles más sutiles nos libera de cargas energéticas pesadas y nos proporciona una apertura y reconexión con nuestra auténtica esencia, restableciendo el equilibrio natural de la persona.

 

 

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